SEXPRESAN: Multimedia para la educación afectivo - sexual

La educación afectivo-sexual propicia el desarrollo de una vivencia de la sexualidad saludable y gratificante. Asumirse positivamente como seres sexuados, comprender adecuadamente el hecho sexual humano, cultivar una ética para las relaciones interpersonales y adquirir habilidades para la construcción de unas relaciones saludables, satisfactorias, responsables y no discriminatorias por razones de género u orientación sexual son algunos de los objetivos de esta aplicación multimedia.

A continuación una pequeña descripción de la guía didáctica de esta aplicación web elaborado por el Colectivo de Educación Afectivo-Sexual Harimaguada con la colaboración del Grupo de Investigación "Laboratorio de Educación y Nuevas Tecnologías de la Universidad de la Laguna (EDULLAB)"


LA NECESIDAD DE LA EDUCACIÓN AFECTIVO SEXUALEl multimedia Sexpresan está concebido como una herramienta destinada a facilitar la puesta en práctica de procesos de educación afectivo-sexual. El objetivo final de la educación afectivo-sexual es propiciar que las alumnas y los alumnos se capaciten para que a lo largo de su vida lleguen a desarrollar una vivencia de la sexualidad saludable y gratificante. Para ello deben asumirse positivamente como seres sexuados, comprender adecuadamente el hecho sexual humano, cultivar una ética para las relaciones interpersonales y adquirir habilidades para la construcción de unas relaciones saludables, satisfactorias, responsables y no discriminatorias por razones de género u orientación sexual. En definitiva, la educación afectivo-sexual debe promover una resolución satisfactoria de nuestras necesidades de intimidad y vinculación.




Muchas e incontables son las demandas y argumentaciones sociológicas, psicopedagógicas y epistemológicas que justifican la necesidad de promover la integración de la educación afectivo-sexual en la formación integral del alumnado de los niveles no universitarios.

La O.N.U. y la Organización Mundial de la Salud al entender que la salud sexual es:

• La aptitud para disfrutar de la actividad sexual y reproductiva, amoldándola a criterios de ética social y personal.

• La ausencia de temores, de sentimientos de vergüenza, culpabilidad, de creencias infundadas y de otros factores psicológicos que inhiban la actividad sexual o perturben las relaciones sexuales.

• La ausencia de trastornos orgánicos, de enfermedades y deficiencias que entorpezcan la actividad sexual y reproductiva.



LA SEXUALIDAD JUVENIL: UNA ASIGNATURA PENDIENTE, UNA RESPONSABILIDAD COMPARTIDA


La adolescencia y la juventud constituyen un período de grandes cambios en el crecimiento, en la vida familiar, en los estudios o en el trabajo. La propia persona y el entorno cambian profundamente y muy deprisa. Estos cambios, junto con las decisiones relacionales y vocacionales que tienen que tomar acaban adquiriendo una importancia decisiva en sus vidas. 


La población juvenil es considerada en general como un sector poblacional sano, lo que indica un concepto de salud muy restrictivo que persigue, únicamente, la ausencia de enfermedad. Por el contrario, si concebimos la promoción de la salud como el desarrollo de las capacidades de la persona tendentes a alcanzar el bienestar físico, emocional y social, nos daremos cuenta de que la población juvenil es un sector muy crítico al que deberíamos prestar las mayores atenciones. 

El período de profundas y radicales transformaciones que supone la adolescencia propicia con frecuencia estados de desconcierto, confusión y ansiedad vital. Otro aspecto significativo es la importancia que tiene la atracción por el riesgo en el proceso de socialización de los jóvenes (sobre todo de los varones). Esto, unido a algunas características propias de la edad (la inmediatez de la experiencia vital, cierto ideal romántico, la dificultad para pensar en clave de probabilidad y a medio plazo, etc.) hace que sean muchas las prácticas de riesgo que amenazan la salud de los y las jóvenes (consumo de alcohol, tabaco y otras drogas, embarazos no deseados, ETS y SIDA, anorexia y bulimia, accidentes de tráfico, etc.). 

Por otra parte, la adolescencia y la juventud, en ese tránsito al mundo adulto, suponen un período prolijo en lo que respecta a la exploración de sus capacidades y habilidades, la adquisición de nuevos valores y actitudes, la experimentación de la autonomía y la toma de decisiones, etc. Este intenso aprendizaje convierte esta etapa de la vida en esencial para la adquisición de hábitos y conductas saludables.




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